Regula la temperatura detectando la temperatura de la superficie o del aire de un dispositivo. Una vez alcanzada la temperatura del dispositivo, el termostato se abre y la corriente se desactiva. Si la temperatura cae por debajo de un valor predeterminado, el termostato se cierra y la corriente se activa, con lo que el dispositivo repite de nuevo este ciclo.
Un regulador continuo es un reostato que controla la corriente entrante en un dispositivo, pero no detecta la temperatura de dicho dispositivo. La corriente del dispositivo siempre está activada salvo que se desconecte por completo mediante un interruptor, ya sea interno o externo al regulador.
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